11.08.2014

Aturdida

Mi cabeza es un mar de pensamientos. Desde mis tristezas diarias, y problemas normales (normales para mí), hasta el sentimiento sobre lo ocurrido en Ayotzinapa, el paro, pero al mismo tiempo en el concierto al que fui el Jueves. 
Me siento esperando algo, algo que no va a llegar, pero esperando.
Me siento necesitada de caricias dulces. A la primer, al primer contacto, este momento, me echaría a llorar sobre aquella persona que tuviera las ganas de quererme.
No sé qué pensar, de todas maneras me siento sola todo el tiempo. A veces especialmente me pregunto si alguien me quiere tanto así, alguien que pueda sentarse, darme caricias y dejarme llorar un buen rato.

Me siento sumida en la melancolía, la rabia, y el delicioso recuerdo de las canciones del Jueves.

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