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¡Puto! El que no grite, el que no salte ¡Puto! El que no brique y eche desmadre

4.23.2014

Otra vez

Es el segundo día consecutivo que escribo una entrada. Hoy me he echado a llorar en los brazos de C y le he contado algunas cosas. C es siempre tan paciente y bueno, pero a veces pienso que no puede entender algunos de mis tonterías (bueno, ni yo puedo entenderlas).
Si uno pudiera deshacerse de ellas y enfocarse en lo que en realidad uno quiere, estaría perfecto. 

Ahora escribo esta entrada en la que no profundizaré para no pensar. Desde que me separé de C hoy, dejé mi mente en esas cosas en las que pienso. Traté de concentrarme en las calles que, aunque veo a diario, siempre se les descubre algún nuevo detalle. Muchas veces pasamos sin ver. Y luego, como siempre, en la estética y vida de las personas. 

Le escribo esta entrada a mi blog para tratar de convencerme de lo que C dice. Que la vida es hermosa, que tengo mucho de que ser feliz. C haya siempre alguna cosa que le guste de sí; yo no sé qué me gusta de mí, soy tan simple. Siento que ni soy buena, ni soy mala, que solo soy (como en realidad creo que son las personas, pero yo no tengo chiste). 

C dice que debería estar feliz de que tengo diez dedos, y puedo amarrarme las agujetas yo sola. Que puedo caminar e ir a donde quiera, y tengo muchas oportunidades. No se trata de que sea feliz porque otras personas no tengan otra oportunidad, si no de ser feliz porque simplemente se tiene. Pero, no, no entiendo. Yo veo las cosas e intento estar feliz por ellas, qué bueno que tengo diez dedos para escribir en mi teclado, pero, no, no encuentro la felicidad en ello, y los tengo, y qué bien.

En fin, hoy no me pondré a pensar, a disgustarme. Sólo estaré aquí. 


4.22.2014

Verde

He estado publicando en este blog recientemente, pero es que sufro de una extraña melancolía desde hace mucho tiempo. Intento desahogarme en este blog, pero es en vano.
Nadie lo sabe, y si lo estás leyendo y me conoces, no deberías mencionarlo. Ya sé, es tonto, es estúpido, y si quieres decir que es ridículo, adelante, pero no me lo digas, no me lo menciones, ya lo sé, no necesito tus instrucciones. 

No es que yo haya cambiado mucho, pero cuando tenía 14 las cosas eran más sencillas (y se pondrán peor, cup). ¿No les parece que vivimos de la manera más estúpida posible?
No tienen caso ni quejarme. A veces pienso que el mundo está como está porque así debe de estar, y nunca ha sido diferente (¿ha habido alguna vez alguna época donde no haya habido todo lo que hay ahora?), y no va a cambiar. A veces pienso que todo es producto de nuestra misma biología. La gente no debería estar obligada a sufrir todos los días, pero es que la gente sufre sola, pero es que a todos les gusta hacer sufrir a otros. No, no sé, no sé que digo, pasan demasiados pensamientos en mi cabeza, no alcanzo a escribirlos, algunos me parecen tontos. Se burlarán de mí aquí. Callo mi propia mente. Soy estúpida, soy tan común, y tan estúpida. 

¿Ya leyeron "Las batallas en el desierto"? De José Emilio Pacheco. Ese libro me sabe tan bien, y tan mal... Es el libro que te dan cuando sales de la secundaria en México, el libro que algunos tiraron, el libro que casi nadie lee (Yo tampoco, hasta ahora, que voy a salir de preparatoria). Es una pena, porque es muy corto, tan sencillo.
No diré que es perfecto, ni excelente, ni espléndido, ni grandioso, ni bueno. Esas palabras se me hacen estúpidas y superficiales para ese libro. No sé qué decir, sólo que lo conservaré siempre. 

Llené de regalos a C hace unos días. Yo no me porto muy bien con C, pero C es un pequeño ángel sonriente que siento que merece todo de mí (y que, por desgracia, no se lo puedo dar).
Todos los días envidio a C, porque C parece vivir tan bien, tan en paz, tan tranquilo.
Yo he sido un monstruo con C, algunas veces, y C, nunca se ha atrevido si quiera a insultarme, o a tratarme mal. 

Es patético. No sufro de nada, nada. Un estómago sensible (por mi culpa, pero al que ya ignoro), un eterno cansancio y sueño, y unos cuantos complejos físicos y mentales. Ya. Hay tanta gente, tantos millones de gente, más que la gente que conozco o que llegaré a conocer, más de la cantidad de gente que puedo imaginarme, que sufre mucho, mucho. Y yo aquí, sin hacer nada, sin aprovechar, sin poder ver algo que me haga totalmente feliz.

Envidio a C, que se levanta todos los días con esa sonrisa tierna. Que todos los días, pese a estar cansado (más cansado que yo), llega, y me besa la frente. 
Quisiera ser como C, levantarme alegre cada día. 

¿Será que la felicidad de C hace sentir que la mía es menos y baja más?

Sólo quisiera un camino que me haga sentir llena y feliz. Una menta, una creencia, algo.

¿A caso los adultos hayan su meta hasta que tienen hijos? A veces pienso que muchos sí.
Pero no quiero, no quiero, no creo que deba yo, alguna vez, tener hijos. Claro, los querría, al parecer todos quieren a sus hijos, pero... No quiero trabajar en algún trabajo insoportable, sólo porque en los demás no me alcanza para pagarles ropa, comida, doctores...
No quiero ser la típica señora desalineada, con el cabello cortado como hombre porque no tiene tiempo de atender su cabello, con ropa desgastada porque se gastó todo en sus hijos, y lleva usando la misma desde hace mucho tiempo, con las ojeras porque tiene dos trabajos y además atiende la casa, porque su sueldo mísero, que da a cosas estúpidas, como que sus hijos salgan a divertirse, no le alcanza para pagar una muchacha. No sé, pero no quiero. La vida de muchos adultos se me hace patética, lastimosa, trabajando siempre para sus hijos. Y además, esperando que hagas lo que digas, y después, después de que les diste todo, sólo se van y hacen lo que quieren (así debe de ser). Pero yo no quiero eso, yo no quiero tener hijos. Pero... ¿Qué chingados, carajos, putas, estoy diciendo? 

Cuando dije que todo me parece patético ultimamente, es verdad. Todo excepto la felicidad. Sólo quiero un poco de eso, para seguir.

Alguien me dijo hace mucho tiempo que debía ser feliz, pero no sé cómo. Se supone que debo hacer lo que más me gusta en la vida, lo que más me llena y más me hace feliz, pero de verdad, de verdad, de verdad, no lo encuentro.  Quizá debería morir ahora (no, no estoy pensando en suicidarme, gente, siempre lo toman así, pero, no sé, no sé, no encuentro, no tengo oportunidad)


Querido blog, dime por favor, que esto es sólo es producto de la edad en la que estoy. 


Dime que sólo es una estúpida, estúpida, etapa. No me digas que todos pasan por eso, ese no es mi consuelo, dime que en unos años pensaré algo más, y que cuando cumpla mil, no pensaré que desperdicié todas mis oportunidades. 

4.17.2014

Nope

Ni siquiera he podido mirar el cielo el día del eclipse, me quedé dormida. Nope, no puedo ni quedarme despierta. ¿Cómo he llegado a este punto de inutilidad?
Cada día, un poquito más, me siento más sola. Miro a mi alrededor, no les intereso. Mis amigos los cuento con una mano. Es patético. Los veo cada cierto tiempo, generalmente semanas o meses. Sólo a C le veo seguido, el problema con C es que tiene muchos amigos, y la mitad de ellos no me agradan, son estúpidos. No sé cómo es que pueden caerle bien chicos y chicas tan estúpidos. C dice que yo soy especial, que soy su mejor amiga, pero a veces siento que es capaz de decirle eso a cualquiera. Quizás es por mi estado, o quizás es por que es la verdad, no sé, no se sabe con C. 
Hace tiempo que no hablo con A, pero todas las veces que la he visto últimamente podría decirse que no sabe nada de mí. Ya casi no le cuento mi vida a A, tengo miedo, no sé de qué, pero tengo miedo.
B es un amor, B es probablemente la mejor amiga con que uno podría contar en la vida, no sé si ella lo sepa. Es más, uno puede llegar a envidiar la vida de B, sólo por una razón, B hace parecer que todo es bueno, todo es bueno. Necesito ver más a B: cuando veo a B me siento más feliz, no  con B, si no con la vida.

Me miro al espejo: soy tan común, soy tan simple, me acompleja. Mi cabello es lacio, largo y castaño, como el de la mayoría; el lacio no se le ve bien a la cara larga, menos largo, pero es que con el cabello corto se me ve más la cara, mi cara simple, y sólo los adultos piensan que se me ve bien. Tengo la piel morena y los ojos cafés, del mismo tamaño que todos. Tengo una nariz que me acompleja un poco: no está chueca como muchas, pero tampoco es linda, sólo es una nariz. Mis labios, pienso a veces, son muy gruesos, no están mal, tampoco son estéticos. Me miro y no hay nada genial, no soy bonita, no soy fea, no tengo nada que me caracterice, soy tan simple.
No me gusta mi abdomen, pero me creo incapaz de cambiarlo. No me gustan mis pechos, pero nada se puede hacer. 

Miro todas las posibilidades, no encuentro nada que me guste. Si tan siquiera tuviera un sólo talento, lo haría. Envidio a todos los que tienen un talento, envidio a los que son realmente inteligentes, envidio a muchas personas. ¿Por qué a mí me tocó ser tan simple?